Las diosas y las nubes (II)

Nadie

Todo lector de la Odisea recordará sin duda el famoso pasaje del ardid de Odiseo con el Cíclope, cuando le dice aquello de «Nadie es mi nombre». Pero en el texto griego original hay más retruécano sutil del que los traductores podemos mantener.

El pronombre «nadie» en griego es οὔτις, formado a partir del adverbio de negación οὔ y el pronombre indefinido τις ‘alguien’. O sea, ‘no alguien’. El pronombre lleva acento agudo en la primera sílaba: oútis. Pero el acento del griego antiguo era tonal, no de intensidad, y los aedos tomaban buena ventaja de ese hecho fonológico. Cuando Odiseo le pronuncia al cíclope su famosa frase, lo que en realidad dice es:

Οὖτις ἐμοί γ’ ὄνομα…

(«Nadie es mi nombre»).

No va acentuado como el pronombre real, sino que lleva un acento circunflejo. El acento agudo marcaba una subida de tono. El acento circunflejo, que sólo puede ir en sílabas largas, nota una subida de tono seguida de una caída de tono. A oídos griegos (y también los del cíclope) esto era fonológicamente pertinente, pues se sentirían como dos palabras distintas. El Οὖτις de Odiseo, con circunflejo, es un nombre propio perfectamente verosímil y por eso el cíclope, que es bruto pero no tanto, lo toma por un nombre real. Y el auditorio del aedo tenía bien presente esto.

Luego, cuando acuden los otros cíclopes y le preguntan quién le está atacando, y Polifemo dice que Οὖτις, con circunflejo, los cíclopes acaban entendiendo οὔτις, pronombre con acento agudo. Y, de hecho, al contestarle, usan una forma del pronombre con negación μή, que es la esperable en una oración condicional. Incluso podríamos entender que μή τίς es otro juego que hace referencia a la proverbial μῆτις (astucia) de Odiseo:

εἰ μὲν δὴ μή τίς σε βιάζεται οἶον ἐόντα,

(«entonces, si nadie…»).

Ahora bien, la notación de los acentos en el griego escrito es tardía, así que a priori no podríamos asegurar que el juego procede del poeta original. Incluso si hubiese sobrevivido en épocas posteriores algún autógrafo del mismo Homero (por poner un caso extremo), éste, de haber usado la escritura, tampoco habría puesto acentos. En tales circunstancias, ¿por qué las ediciones críticas de peso de la Odisea mantienen la forma con circunflejo en lugar del simple pronombre?

Echemos un vistazo a lo que dice el aparato crítico para el verso 366 de una de las ediciones últimas de referencia, la de ML West de 2017:

366 Οὖτις properisp. Hdn H Mc B U Eust. : parox. Ω*

Esto en lenguaje común vendría a decir: la forma con circunflejo (la properispómena) la recogen Herodiano, Eustacio y los manuscritos H, Mc, B y U. La forma con acento agudo (la paroxítona), tal como usa el pronombre, la recoge el resto de consenso de manuscritos. ¿Por qué, si la forma con acento agudo (la del pronombre) está en la mayoría de manuscritos, se escoge la forma con circunflejo en la edición de West y el resto de ediciones canónicas? Aquí entra en juego lo que en crítica textual se llama lectio difficilior (la lectura más difícil). Es decir, si tenemos dos lecturas y la minoritaria es la forma más extravagante, ésta tiene más visos de ser la auténtica, mientras que la del resto de códices es una simplificación o corrección en cadena hacia la «lectura más fácil». Es una variante filológica del «piensa mal y acertarás» frente al «cuando el río suena, agua lleva».

Y si acudimos al propio Herodiano, el gramático nos dará argumentos más sólidos y de mucho sentido común. En el v. 366, Odiseo prosigue:

… Οὖτιν δέ με κικλήσκουσι…

(«… Y Nadie me llaman…»).

Aquí Outin es acusativo, pero el acusativo del pronombre (en caso de que Odiseo hubiese usado simplemente el pronombre) es outina. Y no está en un contexto métrico que justifique la síncopa de la vocal. O sea, que Odiseo se ha inventado un nombre verosímil declinado por los temas en -i- de la tercera. Al cíclope le sonaría algo parecido a Paris. Y en cuanto al circunflejo, está ahí por una norma prosódica del griego, según la cual en toda palabra bisílaba que termine en breve y con la penúltima larga, si ésta lleva acento debe ser circunflejo. El pronombre outis no aplica esta ley, pues al ser término compuesto conserva el acento agudo de la negación. Así que, al final, tampoco hacía falta ningún autógrafo de Homero.

Como ven, el juego de palabras de Odiseo es mucho más alambicado, retorcido y malicioso. Si fuese español, habría dicho que su nombre era «Nádiez». En este caso, toda traducción (a no ser que quiera caer en el ridículo) está condenada a perder ese mecanismo lingüístico. Por contra, se gana una frase lapidaria que ha quedado en el imaginario de la recepción cultural de la Odisea en Occidente, y sobre la que tanto se ha escrito. Enmudece la fonética y la morfología, pero a cambio se amplifica el mito: Nadie es mi nombre…

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Publicado: 25/05/26

Última actualización: 29/05/26


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