‘La ficción de otro decir’
Demasiadas veces se olvida, máxime en estos nuestros prosaicos días, que la Odisea es un poema, no una narración escrita en versos, como si el verso no fuera sino un contenedor accidental. Por supuesto, hay una historia que se puede contar, pero «contar la Odisea» es bien distinto a «decir la Odisea». Decirla en nuestra propia voz o escucharla decir (como quería Cunqueiro, la poesía surge contaminada y felizmente impura en la voz humana que la dice) es una suerte de epifanía donde los sentidos recuperan aquello que antes otros fueron «mil gracias refiriendo». Decirla no es rehacerla desde la memoria o la página impresa, sino hallarla de pronto viva. «Tu recuerdo eres tú misma», escribió Salinas en su ’Amada exacta’. Decirla, sí, con la misma fe con que se toca un cuerpo: sentir el latido del hexámetro aun en nuestra torpe pronunciación erasmiana, asistir al vaivén de las repeticiones como si se oyera el terco oleaje por la noche.
Esos versos nadan en la singularidad del idioma, que es una forma única de ver el mundo y de interpretarlo. Cuando Homero dice οἴνοπα πόντον, en ese momento de pura presencia se les caen las hojas a todos los diccionarios y palidece cualquier disquisición sobre el color del mar o del vino y de su relación entre ambos. Homero nos ofrece la primicia de una mirada, anterior a todo, incluso a la exégesis.
Por supuesto, todo eso nace, vive y muere entre los límites del idioma, y «traducir la Odisea» no deja de ser una contradicción en los términos o un sueño de los bárbaros. Una vez traduje así (otra contradicción) estos versos del poema de la gran Katerina Anghelaki-Rouk «Traduciendo en amor el final de la vida»:
Porque con mi propia lengua
no puedo tocarte
vierto en ella mi pasión.
No comulgo en ti
y te traigo a otra sustancia;
no puedo desvestirte
y así te visto con la ficción de otro decir.
Siempre tuve la sensación (más bien la certeza) de que traducir la Odisea era traducir mi propio asombro, la huella de esa presencia, «vestirla con la ficción de otro decir». E intentar hacer con ello un poema en mi lengua materna que mereciera ser dicho como eso, como un poema, no como la narración del poema.
Figura 1: Homero, Odisea, traducción de Juan Manuel Macías (La Oficina 2024)
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Publicado: 04/07/26
Última actualización: 04/07/26
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